07 Dic Augusto Assía: la traición como arte
Augusto Assía es el seudónimo periodístico de Felipe Fernández Armesto, un gallego de A Mezquita, nacido en 1904, que antes de ser Augusto Assía había escrito una novela corta en gallego y se había vinculado con los intelectuales próceres de la generación NÓS.
Concretamente, uno de ellos, Vicente Risco, retrató a Fernández Armesto en su libro MITTELEUROPA, crónica de su viaje a Centroeuropa de 1930, que editó la Editorial Nós en 1934.
Por aquel entonces, Felipe Fernández Armesto vivía en Berlín, donde en 1929 había comenzado a colaborar para el periódico La Vanguardia.
Risco escribe lo siguiente respecto a aquel joven galleguista:
O Fernández Armesto, e mailo Tobío puxéronse en comunistas e rusófilos. Pouco máis menos, din a coro o seguinte:
(…)
O comunismo imporáse. Aquí imponse xa; só en Berlín, hai preto dun millón de comunistas. Triunfará como triunfou en Rusia, que vai hoxe á cabeza do mundo.
(…)
E emprincipian a falar das escolas rusas, dos hospitais, das fábricas, de todo… E resulta que Rusia ten todo o maior do mundo: a fábrica máis grande do mundo, o edificio máis grande do mundo, o sanatorio máis grande do mundo, etc, etc.
E botan por aquela boca toda a ortodoxia ou heterodoxia marxista, todo o economismo, todo o materialismo histórico, e tódolos lugares comúns do socialismo internacional
Más adelante, Risco añade un retrato más específico y personal de Fernández Armesto:
O Armesto posúe unha mentalidade moderna; gran cazador de novidades, de extraordinaria abelencia práctica, dunha capacidade de adaptación enteiramente galega, prescindiu de todo ligame coa tradición e botouse de cabeza no inédito ou no utópico. Para él, todo o que é principio, regra ou costume, é unha pexa, un vencello que cómpre esgozar para deixar vi-lo renovamento total do mundo; soña unha sorte de paraíso terreal movido a máquina. Desta sorte, para el todos estes símbolos que desfilan diante de nós significan outra cousa diferente do que significan para min. O Armesto está por iso chamado a verdadeiros éxitos no xornalismo, que hoxe por hoxe, é o seu traballo.
Efectivamente, en 1930, un año después de su llegada a Berlín, Fernández Armesto se afilió al PCE. Según la investigadora Natalia Kharitonova, estuvo en contacto con la Internacional Comunista y contribuyó a la creación de la Unión de Escritores Proletarios y Revolucionarios.
Como contraste radical, veintitantos años después, en 1955, ya Augusto Assía, en su libro La traición como arte (Editorial Destino), escribe esto a propósito de Robert Oppenheimer:
Desde luego, el inventor de la bomba atómica no es un traidor de portal, un vulgar espía a sueldo, ni un agente teatral de Rusia o cualquier otro país. Si ha servido a Rusia, y todas las circunstancias relatadas unidas al hecho del entusiasmo con que trabajó por la bomba atómica que había de ser lanzada contra los enemigos de Rusia, asi como el entusiasmo con que trabajó contra la hidrógena, llamada a ser descargada sobre la propia Rusia, indican que Oppenheimer ha sido, si no lo es todavía, por lo menos un filocomunista que identifica la suerte de la civilización con la del comunismo, el papel de Oppenheimer no ha consistido en el de un simple agente o fisgón. Ha sido mucho más. Mucho peor. Ha sido, y quizá sea todavía, un poseso de la ideología soviética colocado en el centro vital de la civilización norteamericana.
La traición como arte es un libro que expone el panorama de la infiltración comunista en los centros de poder americanos amparada por la circunstancia de la alianza entre las dos naciones contra los nazis. El libro de Assía sigue la estela de la caza de brujas anticomunista emprendida por Joseph Mc Carthy, aunque fue publicado un año después de que prosperara una moción de censura contra del senador por el estado de Winsconsin, facilitada por su propio partido y fundada en la conciencia de que su caza de brujas ponía en peligro la esencia de la democracia.
Entre esos dos años, 1930 y 1955, la trayectoria de Augusto Assía fue impresionante y supuso cambios y giros de guión sorprendentes.
En 1933 es expulsado del partido comunista y también de Alemania a causa de haberle formulado a Joseph Goebbels, recién nombrado ministro de propaganda, una incómoda pregunta en una rueda de prensa respecto a si las SS tenían algo que ver con la muerte de tres sacerdotes en la ciudad de Kiel. Por la pregunta y por la insistencia en que líder nazi respondiese, Assía fue detenido y poco después tuvo que abandonar el país.
Entonces, La Vanguardia destinó a Assía como corresponsal a Londres.
Assía regresó a España en 1936 uniéndose a la sección de prensa del bando nacional para disgusto de su familia, alineada con el bando republicano.
En 1939 regresó a Londres donde permaneció durante toda la guerra mundial.
Durante esos años, Assía fue reclutado por los servicios de inteligencia británicos y mantuvo su actividad periodística con crónicas que apostaban claramente por la victoria de los aliados, lo que generaba contradicciones a La Vanguardia a causa de la posición germanófila del gobierno de Franco.
Por testimonio directo del primer hijo de Augusto Assía, se sabe que sir John Masterman, director del programa de agentes dobles del servicio secreto británico, consideraba a su padre uno de los más importantes entre ellos.
Un agente doble provee de información a los dos bandos enfrentados en un conflicto.
Quizás la calidad de las filtraciones que Assía facilitó al Reich sobre otros planes británicos explique la verosimilitud que los alemanes le dieran a sus engañosas informaciones sobre el desembarco aliado en Europa, que desconocemos.
Lo que está verificado es que, con sus crónicas y las emisiones radiofónicas de la BBC para España en 1944, Assía alimentó la idea de que ese desembarco se iba a producir por el paso de Calais, en la misma línea del trabajo, en este caso sí acreditado, del espía español Joan Pujol, alias Garbo.
En cualquier caso, la contribución de Assía al triunfo aliado debió ser relevante porque el gobierno británico le nombró Caballero de la Orden del Imperio.
Después de la guerra, Augusto Assía fue destinado en 1950 como corresponsal a los Estados Unidos, donde escribiría el ya citado libro La traición como arte.
También en 1950 contrajo matrimonio con la periodista, escritora y política María Victoria Fernández España, hija del fundador de La Voz de Galicia, con la que tuvo un segundo hijo.
Tras ser destinado en 1955 como corresponsal de La Vanguardia en Bonn hasta 1963, regresó a España y en 1964 adquirió una explotación ganadera en Xanceda de la que se ocupó hasta el fin de sus días.
Desde entonces, mantuvo su actividad periodística, sobre todo en La Vanguardia, hasta 1986, y también en otros periódicos, como La Voz de Galicia. Un artículo publicado en esa cabecera en 1967 defendiendo la lengua gallega, supuso para el periódico una sanción con una cuantiosa multa económica .
Sus colaboraciones desde los años sesenta adoptaron la forma de Cartas al Director.
Esa es la obra periodística de Augusto Assía que yo conocí en los años ochenta, caracterizada por un estilo ampuloso, argumentativo, y, al mismo tiempo, incisivo.
En sus años finales, Fernández Armesto, que había sido militante comunista, indulgente con los nazis en los primeros años del Reich, admirador de las formas de vida y de la política británica, periodista militante al servicio del régimen de Franco, aliadófilo confeso y espía al servicio de su Majestad la Reina de Inglaterra, y anticomunista fervoroso, sobre todo en su periodo americano, acabó decantando una ideología conservadora y liberal con tintes democristianos que caracterizó su trabajo durante los años de la transición y consolidación democrática en España.
La personalidad de Augusto Assía me sirvió como inspiración para trazar en mi novela Cuarteto con Piano el personaje de Augusto Altés-Heinz Montenegro, también cronista y editorialista del que en la novela se recoge un ensayo póstumo, titulado Sobre la guerra, la paz y el pacifismo, publicado en tres entregas, que se reproducirá en sucesivas entradas de este Blog y que está redactado con un estilo similar al del periodista de A Mezquita, que murió en 2002, a los noventa y siete años de edad.
https://www.abc.es/espana/galicia/abci-augusto-assia-primer-periodista-espanol-oficial-orden-imperio-britanico-201905151111_noticia.html
https://letraslibres.com/revista/augusto-assia-y-el-bufe-de-las-ideologias/01/08/2024/